Consumir alcohol el fin de semana: sus consecuencias en la calidad de vida

El consumo de alcohol es una práctica generalizada entre los jóvenes, pero hacerlo en exceso puede deteriorar su calidad de sueño y de dieta. Así lo señala estudio realizado por cinco universidades chilenas y liderado por académico de la U. San Sebastián. 

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¿Sabías que tomar más de cuatro vasos de cualquier bebida alcohólica en una fiesta (si eres mujer), o más de cinco (si eres hombre), es consumir en exceso? Para muchos jóvenes, que optan por desconectarse de la rutina juntos a sus amigos, sobrepasar esas dosis durante los fines de semana es una práctica recurrente.

La selección de alimentos que hacemos va a depender de múltiples razones, y una de ellas podría ser el consumo de alcohol de fin de semana. El problema es que todo afecta el dormir, y repercute en nuestra calidad de vida al día siguiente.

Por este motivo, nutricionistas e investigadores de cinco universidades chilenas quisieron conocer la relación entre el consumo de alcohol de fin de semana, la dieta y el sueño, y para eso llevaron a cabo un estudio con 1.455 estudiantes de diferentes regiones del país, determinando que esta conducta está asociada directamente con factores que a corto plazo llevan a una mala calidad de vida y, a la larga, pueden producir serios problemas de salud. Del total de encuestados, el 26% reportó un consumo excesivo de alcohol los fines de semana.

Los resultados de esta investigación fueron publicados recientemente en la revista Human Nutrition & Metabolism.

Dieta abundante en grasas y azúcares

El estudio encontró una relación directa entre el consumo de alcohol y una alimentación poco saludable. Del total de bebedores de fin de semana, los hombres (36%) presentaron un mayor consumo de comida chatarra, frituras y bebidas, mientras que las mujeres (64%) indicaron un mayor consumo de chatarra, frituras y dulces.

“Esta alimentación, que consiste básicamente en alimentos ultra procesados altos en calorías y ricos en grasas saturadas, grasas trans y azúcares, lo que va a llevar es a un incremento del peso corporal, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cánceres asociados al exceso de grasa corporal”, asegura Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, quien lideró este estudio multicéntrico.

Dificultades para dormir

Según indica el académico, el consumo excesivo de alcohol también resultó estar directamente relacionado con alteraciones del sueño, altos niveles de somnolencia y dificultad para dormir.

El resultado más novedoso del estudio fue la asociación entre el consumo de alcohol los fines de semana y el insomnio por género. Entre los hombres se identificó una mayor latencia del sueño; es decir, que el tiempo que se tardan en lograr la transición de la vigilia total al sueño es mayor, lo que afecta en que este no sea reparador ni duradero.

En cuanto a las mujeres, se observó que las consumidoras regulares de alcohol presentan niveles de insomnio significativamente más altos que las no consumidoras. Las causas podrían explicarse por el hecho de que estas son más propensas a despertarse más y tienden a desarrollar insomnio después de la pubertad, indica el estudio.

Durán asegura que dormir bien es importante para la memoria, porque todo lo que uno aprende de día, va quedando fijo en el cerebro durante la noche. Además, señala que las alteraciones del sueño producen desajustes en el reloj biológico y los niveles hormonales. Dormir mal puede llevar a un aumento del cortisol que tiene que ver con el estrés, o de la hormona grelina, que favorece el apetito.

“A corto plazo, dormir mal tiene efectos en la calidad de vida, como sentir sueño y tener poco ánimo; mientras que a largo plazo puede llevar al desarrollo de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes, hipertensión e incluso depresión”, señala el académico y ex presidente del Colegio de Nutricionistas.